lunes, 27 de abril de 2015

lunes, 23 de marzo de 2015

Como la música


No sé si os habrá pasado alguna vez, pero me suele pasar. A veces doy con una música, una música que me llega al corazón, entonces la pongo una y otra vez, seguidamente, sin parar. Puede quizás que parezca un comportamiento algo irracional, pero pienso, ¿qué es lo racional? Si una música te llega al alma te conmueve, la puedes escuchar infinitamente y cada vez que la oyes, cada nota te hace vibrar y la sientes como si la oyeses por primera vez. 

Me pasa lo mismo con ciertos momentos que capto en fotografía, los capto porque son momentos que percibo en lo más profundo del corazón. A veces se trata simplemente de una luz, un reflejo..., algo insignificante. Pero que me resultan un instante único, que por más que los miro, me hace vibrar el alma como si los viese por primera vez.

lunes, 9 de marzo de 2015

Los días más largos y las noches más cortas

Son estos atardeceres quizás los más llamativos del año. El cielo y su resplandor combina un extenso gradiente de tonalidades, rojos, anaranjados, azules, morados... Cielos que parecen pintados por sutiles pinceladas y que trazan un boceto, donde las heterogéneas nubes componen un lienzo de diseño natural.

Son estos momentos en los que los días van siendo más largos y las noches más cortas. Es curioso como nosotros, que tenemos actividad diurna sacamos más provecho a estos días, ya que el aumento de horas de luz hace que nuestro cuerpo se mantenga activo durante más horas también. Esto por supuesto no sucede porque si, todo en la naturaleza tiene una explicación, y es que las diferentes intensidades y tonos de luz influyen en la química de nuestro cuerpo regulando de esta forma nuestra actividad.  Se acerca el solsticio de verano, momento en el que llegaremos al día más largo del año y la noche más corta, a partir de entonces los días volverán de nuevo a menguar. Pero tranquilos, hasta entonces todavía nos quedan muchos días de muchas horas de luz, para sacar provecho...


miércoles, 25 de febrero de 2015

Fuentes y estanques llenos de vida

Se encuentran ya fuentes, estanques y abrevaderos, colonizados por diversidad de plantas acuáticas. Anfibios andan barruntando la primavera y se lanzan a las aguas claras para depositar sus puestas. Las salamandras que asoman de sus húmedos escondrijos, son algo diferentes, y expulsan sus larvas directamente una vez estas ya están casi formadas. Las diminutas salamandras permanecerán un largo tiempo escondidas entre las algas y plantas sumergidas, pero con un poco de atención y paciencia, las podremos ver...






miércoles, 21 de enero de 2015

GRAN CIERVO


Oh mi gran ciervo!, que el otro día mostraste tu colosal cornamenta.

Oh mi gran ciervo!, ingenuo y ajeno a que yo te estaba observando.

Oh mi gran ciervo!, ten cuidado y no la muestres tan inocente, pues todos los que te observan no lo hacen porque te admiran, o puede que te admiren, pero tendido muerto y con el plomo incrustado en tu pecho.

Oh mi gran ciervo!, no la muestres y cuando escuches los ladridos, huye! Todos no te quieren vivo en el monte, tu que eres el rey, pero huye! Porque no tendrás nada que hacer, este adversario es más peligroso y cruel que aquel que encuentras en la lucha por tu harén. Este adversario no siente pasión, y ansioso te perseguirá hasta darte muerte y arrancarte tu titánica cornamenta, para colgarla en la pared.

Oh mi gran ciervo, huye...


lunes, 19 de enero de 2015

Mis queridos Alcornocales, siempre.


No sé si es el apego de haber vivido y respirado desde pequeña este lugar, o es que realmente tiene algo, que atrapa y cautiva a aquel que se consagra a sus entrañas, a su esencia y existencia, a su alma . Por que sí, estos parajes tienen alma.

Cada punto, cada dirección a la que miras te cuenta cosas, te muestra y te enseña sus secretos, que nunca nadie desveló. Cuantos misterios, me revela cuando curioseo entre sus quejigos, entre sus alcornoques, entre sus jaras y sus lentiscos, sus brezos, sus valles y sus veredas, sus peñascos caprichosos de arenisca que de repente asoman de entre el matorral. 

Las mañanas te regalan brumas que se retienen cuando los vientos la atraviesan, y los atardeceres te seducen con cálidas luces que te embriagan de sosiego y serenidad.

No, no estoy fascinada, o quizás sí, ¿cautiva?, ¿encantada?, ¿de su esencia? Puede ser..., sí.