martes, 5 de agosto de 2014

Del color del pasto...

Recorría yo con el coche, por una de esas carreteras algo solitarias que atraviesan la conocida ruta del toro aquí en el sur. Recorría lentamente con mis prismáticos cerca, por si en alguna ocasión divisase desde la cristalera del coche, algún ave rapaz cerniendo sobre ese paisaje de mosaico, de monte bajo mediterráneo y pastizal. Y observando conejos y perdices, que corrían para camuflarse entre la siega al escuchar el ruido del ser metálico que se les acercaba.

Pude ver en mi correría un águila culebrera impresionante, volaba bajo y mostraba un plumaje perfecto, un impecable plumaje blanco y contrastado con el marrón chocolate de su cabeza precioso. Veía yo a la rapaz con esa luz de agosto del atardecer, y con sus grandes alas desplegadas mostrándome toda su belleza. Pero fue algo lo que me detuvo en el camino. En un abrevadero en medio de uno de los pastizales, permanecían apaciblemente dos considerables toros sementales. Me llamó tremendamente la atención uno de ellos, y fue el color de su capa. El portentoso semental tenía su pelo exactamente del mismo color del pasto que le rodeaba. El sol del atardecer de agosto lo iluminaba a igual que la hierba, ya seca y amarillenta, reflejando una tonalidad cálida, suave. Una tonalidad cálida y aterciopelada que se reflejaba en su lomo, en su portentoso cuello y su desmesurada cabeza que me miraba fijamente, como diciendo quién eres tú que me miras..., qué me estás observando tan descaradamente... Sin duda, fue una estampa que me dejó pasmada, en esa tarde de agosto, de sosiego y de serenidad.


martes, 29 de julio de 2014

Cuando un árbol muere, no muere de verdad



Cuando un árbol muere, no muere de verdad. Se produce una sucesión de la vida. Esta paradoja tiene su explicación, y es que cuando un árbol muere surgen un sinfín de vidas entorno a el. Microorganismos comenzarán su descomposición, la materia orgánica caerá y formará un suelo lleno de nutrientes que se incorporará al ciclo de la vida. Un suelo rico en materia y lleno de biodiversidad, un suelo en el que  muchas especies crecerán y vivirán. Los viejos tocones y ramas, servirán de refugio a multitud de especies, micromamíferos, y medianos mamíferos también, usarán sus huecos y criarán en ellos. Las aves entre ellas las rapaces nocturnas como el cárabo, anidarán en sus oquedades o dormitarán en ellos. Los picapinos seguirán taladrando sus viejos troncos y usando sus huecos para anidar...

Y es que un árbol muerto, no está muerto, tiene su función en la naturaleza porque produce vida. La naturaleza es sabia, y en ella todo tiene un verdadero y lógico sentido.

jueves, 3 de julio de 2014

La Janda

Ayy la Janda, que sería de la impresionante laguna hoy, si allá por los sesenta, bajo el régimen franquista no se hubiese decidido su desecación. Uno de los más importantes humedales de Europa, era casa de grullas, de avutardas, y de miles y miles de especies migratorias que yacían en su lecho y sus orillas, cuando venían y cuando se marchaban antes de partir. Ayy la Janda, ahora son campos de arroz los que la ocupan, y cultivos como el maíz, seguramente transgénico... Un paraíso modelado y destruido por hombre, que atentó contra el y que ya no podrá recuperar, uno de los rincones más valiosos que tuvimos, y que muy tristemente, desapareció.





jueves, 26 de junio de 2014

martes, 27 de mayo de 2014

La "tropa" también

De recorrido mañanero por marismas y entorno de Doñana, dos jabalíes hallábanse en medio del secarral, recién segado y a pleno sol. Desde la ventanilla del coche solo dos se apreciaban, hasta que ante la presencia del vehículo decidieron marchar. 



La sorpresa fue cuando de detrás de las hierbas ya secas y con cierta altura, salieron a la marcha un grupo de rayones de menos de tres meses de edad. En la piara se encontraban pues una hembra y sus cinco rayones y dos individuos más, seguramente alguno macho joven del año anterior.



Se fueron alejando así los jabalíes hasta que más apartados de nosotros se volvieron a parar, y siguieron comiendo los restos de la siega, a plena mañana y a pleno sol.





Como siempre, gracias por vuestra visita.

jueves, 15 de mayo de 2014

Bajo su mirada...

Bajo su mirada, la joven cigüeñela corretea tranquila por el limo gracias a sus ya largas y finas patitas. Corretea de un lado para otro, picando pequeños invertebrados y rebuscando entre las algas que se acumulan en los esteros. Cuando la madre cigüeñela alerta de algún peligro, da la voz de alarma y la joven cigüeñela corre a buscar refugio entre las sapinas o salicornias propias de terrenos salinos. En alguna ocasión la madre cigüeñela se aparta de su retoño lanzando agudos y sucesivos reclamos y dando cortos vuelos. Pero lejos de parecer que abandona a su pequeño ante el peligro, lo que pretende es llamar la atención a la amenaza y apartar al posible predador lo antes posible de la vulnerable y pequeña cigüeñela. Cuando el peligro ya ha pasado, la llama, la diminuta patilarga acude a su reclamo, y poco a poco con apaciguados silbidos se la va llevando lejos de allí.





Como siempre, gracias por vuestra visita.