miércoles, 17 de septiembre de 2014

Bajo el Páramo de Masa, Poza de la Sal


Quizás dirán ustedes, ¿qué significado puede tener esta foto que hoy Esmeralda nos trae aquí?, ¿qué querra decir con ella...? Pues bien, esta imagen que puede parecer una insignificante fotografía de paisaje de una población rural, refleja uno de los momentos más entrañables que pudimos disfrutar durante unos días que nos tomamos de vacaciones para disfrutar de eso que nos apasiona, la naturaleza. Tras haber recorrido desconocidos rincones por la Montaña Palentina, donde tuvimos gratas sorpresas y momentos inolvidables, culminamos en segundo lugar por tierras burgalesas. 

Fue realizada esta fotografía cuando nos dirigíamos camino a Poza de la Sal. Desde lejos se puede observar, cómo el Páramo de Masa acoge en sus faldas a un gran montículo rocoso. Sobre este se sitúa un impresionante castillo defensivo, y bajo sus pies, se divisa el entramado de casas y callejuelas que componen la bella villa. Desde las alturas también se pueden observar un sinfín de fuentes y cristalizadores, donde se dejaba evaporar las aguas que emanaban cargadas de sales para extraer sal, actividad principal desde antaño y que da nombre a la población.

Pero aparte de las casas, típicas y genuinas, las callejuelas del pueblo, las fuentes y cristalizadores de sal..., aquel peñasco rocoso central fue centinela de la infancia del inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente. 

Tuvimos la suerte en esta visita a Poza de la Sal, de conocer a una persona muy cercana a Félix. De su mano nos enseñó amablemente el pueblo y nos contó cientos de aventuras de su infancia y su juventud. De sus correrías cuando eran niños y de sus adiestramientos de los halcones y azores que tanto admiraba y le apasionaban a Félix. Con ojos algo triste nos contaba el día que se enteró de su muerte. Pero de todo lo que su buen amigo nos relató, hay algo que me quedó muy grabado.... "Félix siempre quería hacer lo imposible, no había nada ni nadie que se lo impidiese..." Quizás fue por ello por lo que consiguió lo que nadie consiguió, llegar a donde nadie llegó, en su lucha, contracorriente y contra toda una España entera, y dar comienzo a un cambio de mentalidad. Cuando toda especie era considerada alimaña y exterminada, donde no existía conciencia ni admiración por la naturaleza. Es por ello que no debemos nunca olvidar, la imagen del gran Félix Rodríguez de la Fuente, el gran sabio, que marcó un punto de inflexión un antes y un después, en la vida de la naturaleza.

3 comentarios:

masanmar dijo...

Hace 10 dias visité Poza de la Sal, también de vacaciones, y mientras la recorriamos, mi mujer y yo nos preguntábamos si tal vez algún vecino con los que nos cruzábamos fue compañero de correrías de Felix. Que suerte la vuestra. Nadie olvida a Felix.
Buena entrada, un saludo.

Esmeralda Ramos dijo...

Gracias Masanmar. Le debemos tenerlo siempre presente.

Un saludo

Jerónimo Milán dijo...

Yo también sentí el cierzo en la cara, en la misma roca donde tantas veces lo sintió él. Es algo que no podré olvidar