lunes, 19 de enero de 2015

Mis queridos Alcornocales, siempre.


No sé si es el apego de haber vivido y respirado desde pequeña este lugar, o es que realmente tiene algo, que atrapa y cautiva a aquel que se consagra a sus entrañas, a su esencia y existencia, a su alma . Por que sí, estos parajes tienen alma.

Cada punto, cada dirección a la que miras te cuenta cosas, te muestra y te enseña sus secretos, que nunca nadie desveló. Cuantos misterios, me revela cuando curioseo entre sus quejigos, entre sus alcornoques, entre sus jaras y sus lentiscos, sus brezos, sus valles y sus veredas, sus peñascos caprichosos de arenisca que de repente asoman de entre el matorral. 

Las mañanas te regalan brumas que se retienen cuando los vientos la atraviesan, y los atardeceres te seducen con cálidas luces que te embriagan de sosiego y serenidad.

No, no estoy fascinada, o quizás sí, ¿cautiva?, ¿encantada?, ¿de su esencia? Puede ser..., sí.




8 comentarios:

Carlos Sarabia dijo...

Muy bonito y evocador.Preciosa foto.
Saludos.

Esmeralda Ramos dijo...

Gracias Carlos!

Esmeralda Ramos dijo...

Por cierto preciosas tus fotografías.

manuel mateo dijo...

Deseo que podamos disfrutar de esos parajes, durante muchos años. Como siempre, es una delicia ver y leer tus cosas.

Esmeralda Ramos dijo...

Gracias Manuel!, lo deseamos todos.

Besitos

Juan Carlos Gutiérrez López dijo...

Preciosa fotografia.

DANIEL MARTIN dijo...

Maravilloso lugar. Habrá que apuntárselo en los sitios para visitar. Estupendas fotografías.

http://danimartinphotography.blogspot.com.es/

Esmeralda Ramos dijo...

Gracias a todos