jueves, 4 de julio de 2013

Mamá borrega


Mamá borrega resguardaba a su recién nacido entre sus patas, con mirada firme y alertada, no separó la vista ni un segundo de esos individuos que deambulaban junto a ella. No es para menos, le dije a la mamá borrega, entiendo esa actitud desconfiada, pues los humanos podrían robarte a tu bebé para comérselo bien horneado. Tranquila mamá borrega, no robaremos a tu bebé, corre y ve tranquila con él. No necesito comerme a tu cordero pues no tengo ninguna necesidad de ello, tengo alimentos suficientes y exquisitos de sobra, como para arrancar de tu lado a un ser recién engendrado. Corre y estate tranquila mamá borrega, por mi parte ningún cordero será aniquilado.


Después de darse a la huida, mamá borrega se detuvo a lo lejos con su precioso corderito tras de ella, me miró entonces más relajada, pues ya se encontraban a salvo ella y su retoño. 



Aunque si os digo la verdad, creo que no fue solo la distancia lo que le tranquilizó, creo que sí, mamá borrega me entendió...



4 comentarios:

Juan Carlos Gutiérrez López dijo...

Que tierno.Un beso

manuel mateo dijo...

Me imagino el ratito que disfrutaste de esa escenas llenas de ternura. Saludos cordiales.

Esmeralda dijo...

Si Manuel, como me conoces... Un abrazo

Manu dijo...

Ojala todos los casos fuesen igual de bonitos y que no hubiera nunca que lamentar daños por culpa de las armas de caza, como dices ya hay bastantes alimentos en los supermercados como para aniquilar a la fauna salvaje, un saludo.