miércoles, 25 de febrero de 2015

Fuentes y estanques llenos de vida

Se encuentran ya fuentes, estanques y abrevaderos, colonizados por diversidad de plantas acuáticas. Anfibios andan barruntando la primavera y se lanzan a las aguas claras para depositar sus puestas. Las salamandras que asoman de sus húmedos escondrijos, son algo diferentes, y expulsan sus larvas directamente una vez estas ya están casi formadas. Las diminutas salamandras permanecerán un largo tiempo escondidas entre las algas y plantas sumergidas, pero con un poco de atención y paciencia, las podremos ver...






miércoles, 21 de enero de 2015

GRAN CIERVO


Oh mi gran ciervo!, que el otro día mostraste tu colosal cornamenta.

Oh mi gran ciervo!, ingenuo y ajeno a que yo te estaba observando.

Oh mi gran ciervo!, ten cuidado y no la muestres tan inocente, pues todos los que te observan no lo hacen porque te admiran, o puede que te admiren, pero tendido muerto y con el plomo incrustado en tu pecho.

Oh mi gran ciervo!, no la muestres y cuando escuches los ladridos, huye! Todos no te quieren vivo en el monte, tu que eres el rey, pero huye! Porque no tendrás nada que hacer, este adversario es más peligroso y cruel que aquel que encuentras en la lucha por tu harén. Este adversario no siente pasión, y ansioso te perseguirá hasta darte muerte y arrancarte tu titánica cornamenta, para colgarla en la pared.

Oh mi gran ciervo, huye...


lunes, 19 de enero de 2015

Mis queridos Alcornocales, siempre.


No sé si es el apego de haber vivido y respirado desde pequeña este lugar, o es que realmente tiene algo, que atrapa y cautiva a aquel que se consagra a sus entrañas, a su esencia y existencia, a su alma . Por que sí, estos parajes tienen alma.

Cada punto, cada dirección a la que miras te cuenta cosas, te muestra y te enseña sus secretos, que nunca nadie desveló. Cuantos misterios, me revela cuando curioseo entre sus quejigos, entre sus alcornoques, entre sus jaras y sus lentiscos, sus brezos, sus valles y sus veredas, sus peñascos caprichosos de arenisca que de repente asoman de entre el matorral. 

Las mañanas te regalan brumas que se retienen cuando los vientos la atraviesan, y los atardeceres te seducen con cálidas luces que te embriagan de sosiego y serenidad.

No, no estoy fascinada, o quizás sí, ¿cautiva?, ¿encantada?, ¿de su esencia? Puede ser..., sí.




lunes, 24 de noviembre de 2014

Noviembre, ¡queremos setas!

Noviembre, mes de las setas. Si las lluvias son abundantes y el año anterior tampoco escasearon, podremos disfrutar por estas fechas en nuestros paseos de campo, de diversidad de especies con sus curiosas morfologías y colores. Este año no se dieron mal, y el campo está bastante concurrido de estas. Pero a su vez, esta afluencia de setas genera otra afluencia y multitud, multitud de seteros y aficionados que se lanzan al campo para llevarse en su cesto cuanto más setas mejor.

En Andalucía no está regulada esta reciente masiva afición a recoger setas, se organizan salidas micológicas, familias enteras van a recolectar para degustar este sabroso manjar. Al final tenemos que el monte por estas fechas se llena de recolectores de setas, profesionales, aficionados, aventureros..., pisando el monte, desechando especies porque no se conocen bien, armando ruidos, arrasando...

Quizás debamos ser consciente de que las setas como cualquier recurso en la naturaleza,  se puede esquilmar hasta tal punto de agotarse. Seamos entonces consecuentes, y cuando vayamos a recolectarlas, no cogerlas por coger, no intentar llenar la cesta hasta que se desborde, con tal de degustar unas cuantas será suficiente..., y así seguramente al año siguiente seguiremos disfrutando de estas exquisiteces, y nos sabrán mejor...




miércoles, 17 de septiembre de 2014

Bajo el Páramo de Masa, Poza de la Sal


Quizás dirán ustedes, ¿qué significado puede tener esta foto que hoy Esmeralda nos trae aquí?, ¿qué querra decir con ella...? Pues bien, esta imagen que puede parecer una insignificante fotografía de paisaje de una población rural, refleja uno de los momentos más entrañables que pudimos disfrutar durante unos días que nos tomamos de vacaciones para disfrutar de eso que nos apasiona, la naturaleza. Tras haber recorrido desconocidos rincones por la Montaña Palentina, donde tuvimos gratas sorpresas y momentos inolvidables, culminamos en segundo lugar por tierras burgalesas. 

Fue realizada esta fotografía cuando nos dirigíamos camino a Poza de la Sal. Desde lejos se puede observar, cómo el Páramo de Masa acoge en sus faldas a un gran montículo rocoso. Sobre este se sitúa un impresionante castillo defensivo, y bajo sus pies, se divisa el entramado de casas y callejuelas que componen la bella villa. Desde las alturas también se pueden observar un sinfín de fuentes y cristalizadores, donde se dejaba evaporar las aguas que emanaban cargadas de sales para extraer sal, actividad principal desde antaño y que da nombre a la población.

Pero aparte de las casas, típicas y genuinas, las callejuelas del pueblo, las fuentes y cristalizadores de sal..., aquel peñasco rocoso central fue centinela de la infancia del inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente. 

Tuvimos la suerte en esta visita a Poza de la Sal, de conocer a una persona muy cercana a Félix. De su mano nos enseñó amablemente el pueblo y nos contó cientos de aventuras de su infancia y su juventud. De sus correrías cuando eran niños y de sus adiestramientos de los halcones y azores que tanto admiraba y le apasionaban a Félix. Con ojos algo triste nos contaba el día que se enteró de su muerte. Pero de todo lo que su buen amigo nos relató, hay algo que me quedó muy grabado.... "Félix siempre quería hacer lo imposible, no había nada ni nadie que se lo impidiese..." Quizás fue por ello por lo que consiguió lo que nadie consiguió, llegar a donde nadie llegó, en su lucha, contracorriente y contra toda una España entera, y dar comienzo a un cambio de mentalidad. Cuando toda especie era considerada alimaña y exterminada, donde no existía conciencia ni admiración por la naturaleza. Es por ello que no debemos nunca olvidar, la imagen del gran Félix Rodríguez de la Fuente, el gran sabio, que marcó un punto de inflexión un antes y un después, en la vida de la naturaleza.

martes, 19 de agosto de 2014